::AESAN:: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición
Inicio >  Noticias > Hipertensión arterial en España. Necesidad de intervenir.

Apartado objetivos de AESANHipertensión arterial en España. Necesidad de intervenir.

18/05/2009

El domingo 17 se celebró el Día Mundial Contra la Hipertensión. El presidente de la AESAN, Roberto Sabrido, explica en este artículo la necesidad de luchar contra la hipertensión y las estrategias que se están siguiendo desde la AESAN y el Ministerio de Sanidad y Política Social para disminuir la incidencia de enfermedades relacionadas con la hipertensión arterial.

Las llamadas enfermedades crónicas constituyen en todo el mundo la causa del 60 % de fallecimientos anuales, y la mitad ellos son debidos a las enfermedades cardiovasculares. Muchas de estas enfermedades, como por ejemplo la enfermedad cardiaca, enfermedad cerebrovascular y la diabetes tipo 2 puede prevenirse en gran parte mediante intervenciones baratas y coste-efectivas.

En España, la situación no es diferente al resto del mundo, y la enfermedad isquémica cardiaca, principalmente en los hombres, y la enfermedad cerebro-vascular, sobre todo en las mujeres, producen una elevada mortalidad, además de graves incapacidades en personas que las sufren pero no fallecen. Existen diversos factores que propician estas enfermedades, y entre ellos figura la hipertensión arterial. La hipertensión, aunque es una enfermedad en sí misma que provoca un porcentaje no desdeñable de muertes, actúa como un potente factor de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud estima que más del 60 % de las enfermedades cerebro-vasculares y casi la mitad de la enfermedad isquémica cardiaca puede atribuirse a ella.

Debido a que su mortalidad directa no es tan elevada como la causada por otras, y a que está muy extendida, la hipertensión arterial es una enfermedad con la que una gran parte de la población convive sin darle la importancia que realmente tiene. La prevalencia de hipertensión arterial en España se estima en torno a un 35 %, aunque llega al 40 % en edades medias y al 68 % en mayores de 65 años, afectando a más de 10 millones de personas.

Aunque no es el único, uno de los principales factores implicados en el origen de la hipertensión arterial primaria es el excesivo consumo de sodio, que se ingiere en la dieta sobre todo en forma de cloruro sódico (sal común), de manera que por cada 2,5 g. de sal se toma 1 g. de sodio. La Organización Mundial de la Salud ha recomendado que la ingesta máxima de sal diaria sea de 5 g. con el objeto de la prevención de la hipertensión arterial.

Sin embargo, se estima que el consumo diario de sal en España es mucho más alto; esta sal procede en un 70 % de los alimentos, en un 25 % de la sal añadida en la cocina y en la mesa y el resto en medicamentos y agua.

Ante la magnitud del problema, es necesario tomar medidas de forma inmediata para tratar de reducir la prevalencia de la hipertensión, medidas que deben incluir todos los niveles de prevención y posibilidades terapéuticas y sociales.

Tanto las instituciones internacionales como los gobiernos de muchos países están basando parte de sus acciones e intervenciones para la prevención de enfermedades crónicas en la prevención primaria, que incluye medidas basadas en la práctica regular de actividad física y en una dieta equilibrada y saludable, como medios de prevención del sobrepeso y la obesidad, que están asociados a la hipertensión. Además, existe evidencia científica de que disminuir la ingesta de sal es una medida que reduce la tensión arterial.

Es necesario que dicha disminución de la ingesta de sal se lleve a cabo desde todos los enfoques posibles, el contenido de sal en los alimentos, la adición de sal en la cocina, o la concienciación de los ciudadanos, para poder obtener resultados satisfactorios.

Por todo esto, el Ministerio de Sanidad y Política Social, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición pretende desarrollar un Plan Nacional para la Reducción del Consumo de Sal, cuyo objetivo principal es reducir el consumo de sal en España para reducir la morbilidad y mortalidad atribuibles a la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares.

Ya existe una experiencia preliminar muy positiva, resultante del convenio que se firmó en el año 2005 entre el Ministerio de Sanidad y Política Social y la Confederación Española de Organizaciones de Panadería (CEOPAN), y al que también se sumó la Asociación Española de Fabricantes de Masas Congeladas (ASEMAC), para la reducción del contenido de sal en el pan. El objetivo de este convenio era disminuir la cantidad de sal desde 22 g. por kg de harina a 18 g. por kg., pero los resultados obtenidos han sido incluso superiores, y se ha logrado reducir hasta 16,3 g. de sal por kg. de harina, lo que supone un 26,4 % menos de sal en el pan. Esto significa que España fabrica el pan con menor contenido en sal de Europa.

En el seno del Plan de Acción se están realizando estudios de investigación para conocer con la mayor precisión posible cuál es el punto de partida en esta lucha contra la hipertensión.

Uno de estos estudios pretende conocer cuál es el consumo medio diario de sal en nuestro país. Este objetivo no es sencillo de alcanzar, dado el particular uso de la sal como alimento, y por ello hasta ahora los datos han sido escasos. La estimación del consumo se realiza a partir de la eliminación urinaria de sodio durante 24 horas en una muestra de personas representativa de la población adulta española, a las que además se les toman algunas medidas, como peso, talla y tensión arterial, y se les formulan diferentes cuestiones sobre posibles factores asociados. La complejidad del estudio es alta, pero la información que proporcione será de gran utilidad para posteriores intervenciones.

Además se está efectuando otro estudio para determinar qué productos constituyen las mayores fuentes alimentarias de sal. Para ello se adquieren muestras de alimentos de los distintos grupos, entre los más consumidos por los ciudadanos, y se practican análisis de laboratorio para hallar su contenido en sodio. De este modo puede obtenerse una información precisa sobre los alimentos que aportan más sodio a la dieta, y de ese modo poder concentrar esfuerzos en tratar de reducirlo.

Estos estudios arrojarán resultados a finales del año 2009, y a partir de ahí se podrá pasar a una segunda fase en la que se deberán planificar intervenciones de diferente naturaleza, como campañas de información y concienciación, o colaboraciones con la industria alimentaria y el sector de la hostelería y restauración, dirigidas todas ellas al objetivo final. El Plan, además incluirá una fase de evaluación y seguimiento de dichas intervenciones.

Roberto Sabrido
Presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)