Recomendaciones de AESA para la elaboración en el hogar de mayonesa y otras
salsas similares que llevan huevo crudo o poco cocinado03/03/2006
Estas recomendaciones se refieren a la preparación de salsa mayonesa (también conocida como salsa mahonesa) que incorpora huevo crudo y a la preparación de otras salsas similares (como bearnesa, holandesa, muselina…) que suelen elaborarse con huevo que se cocina a baja temperatura.
Los consejos que siguen son sólo para los hogares privados, es decir, para el ámbito doméstico. Desde 1991 está totalmente prohibido utilizar huevo crudo en la elaboración de mayonesas y otras salsas cuando se destinan al consumo en restaurantes, bares, cafeterías etc. (es decir, en el ámbito de la restauración colectiva).
Para preparar estas salsas conviene tener en cuenta algunas normas específicas de higiene y seguridad. Ello es así porque, excepcionalmente, puede darse el caso de que, pese a todas las medidas sanitarias obligatorias adoptadas en las granjas y en los centros de clasificación de huevos, éstos estén contaminados con microorganismos, como Salmonella. Se trata, llegado el caso, de impedir por medios que están a nuestro alcance, que esos microorganismos se multipliquen y lleguen a alcanzar concentraciones que puedan causar una infección a las personas.
La infección por estos microorganismos suele causar gastroenteritis, es decir un conjunto de trastornos como malestar general y en el abdomen, diarrea, vómitos y retortijones. En la mayor parte de los casos es leve y las molestias normalmente terminan por sí solas espontáneamente, siendo el único tratamiento necesario ingerir líquidos adecuados. En casos extremos, en especial en personas muy enfermas, niños y ancianos, puede provocar una deshidratación y llegar a revestir gravedad.
Es preciso señalar que la eficacia de las medidas que vamos a exponer a continuación puede estar condicionada por el grado de contaminación presente en el huevo en el momento de su utilización. La acidificación (añadir limón o vinagre), el mantenimiento en frío y las precauciones higiénicas en la manipulación resultan útiles para impedir o retrasar la multiplicación de los gérmenes, pero no bastarían para reducir drásticamente el número de microorganismos ya existentes en el huevo si el grado de contaminación fuera muy elevado. Si partimos de un nivel de contaminación alto, con estas prácticas el número de gérmenes se reducirá, pero no lo suficiente como para alcanzar un nivel compatible con la plena seguridad. Los Ministerios de Sanidad y Consumo y de Agricultura y las Comunidades Autónomas trabajan activamente para que no se comercialicen huevos contaminados, pero gérmenes como la Salmonella no son fáciles de erradicar.
Las medidas de precaución que recomendamos son sencillas y pueden sistematizarse en los pasos siguientes: