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Apartado objetivos de AESANSalmón: no hay motivos para modificar los hábitos de consumo

08/03/2004

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) no recomienda modificar los hábitos de consumo de salmón.

Esta es la consideración oficial de AESA respecto del artículo publicado en la revista científica Science sobre niveles de contaminantes (dioxinas, PCB?s, dieldrin, entre otros) en salmón de diferentes orígenes geográficos y de piscifactoría y pesca. Es texto científico había sembrado dudas sobre la ingesta regular de este producto.

Sin embargo, no existen motivos para la alarma. El control de la presencia y concentración de diferentes contaminantes en los productos alimenticios constituye un tema ya contemplado desde hace tiempo por la OMS, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y la Unión Europea. Por ello, se ha confirmado que los resultados publicados se encuentran por debajo de los límites reconocidos internacionalmente por estos organismos, tanto en concentración como en consumo total semanal o mensual.

AESA ha emitido esta opinión tras contrastar la información con el resto de agencias de Seguridad Alimentaria europeas, la Frood and Drug Administration Americana y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, existe la clara evidencia científica de los beneficios que reporta para la salud (redución del riesgo de infarto del corazón y de muerte por esta causa) la ingesta de este pescado por el alto contenido de ácidos grasos omega-3. En este sentido, la Asociación Americana del Corazón recomienda comer 168-336 gramos a la semana.

Situación totalmente controlada.

El Comité Científico de la Alimentación Humana (CCAH), el 30 de mayo de 2001, llegó a la conclusión, en consonancia con la Organización Mundial de la Salud, que el efecto cancerígeno de las dioxinas "no se produce a niveles situados por debajo de un determinado umbral". En función de esta aseveración, en aras de la protección de los consumidores, la Unión Europea estableción en noviembre de 2001 unos límites máximos a la presencia de estos contaminantes (dioxina y PCB), delimitando para la carne de pescado y los productos de la pesca y sus derivados un contenido máximo de 4pg EQT PCDD/F-OMS/g en fresco.

La Unión Europea y España tienen ampliamente regulados los límites de dioxinas y PCBs en piensos y en alimentos, y las autoridades competentes de las Comunidads Autónomas, dentro del marco del Control Oficial de Productos Alimenticios, llevan a cabo actividades de vigilancia del cumplimiento de las disposiciones en esta materia. En el momento actual, la AESA se encuentra coordinando con las CCAA el programa de control de contaminantes para el año 2004.

Respecto a la sugerencia planteada por los autores del artículo sobre la conveniencia de identificar el origen de los salmones, es de reseñr que en España es obligatoria la indicación en el etiquetado del método de producción (pesca extractiva/pescado en aguas dulces/criado o acuicultura o marisqueo) así como de la zona de captura o de cría, tanto en productos frescos, como en congelados y cocidos.

Antecedente en el Reino Unido.

En el mes de junio de 2003, la organización ecologista Greenpeace denunció la existencia de restos del elemento radiactivo tecnecio-99 en el salmón escoces de cultivo a la venta en algunos supermercados del Reino Unido. Al parecer, el tecnecio había sido vertido al mar de Irlanda por la planta nuclear de Sellafield. Ante estos hechos, la intervención de la Agencia de Estándares Alimentarios (FSA) contribuyó a calmar a la opinión pública al señalar que los niveles del elemento detectado se situaban dentro de los parámetros permitidos.

Recuerde:

Según el director del departamento de Seguridad Alimentaria de la FSA, Andrew Wadge, “incluso en las concentraciones máximas detectadas por Greenpeace, una persona tendría que comer 700 porciones de salmón diarias durante un año para alcanzar la dosis anual de radiación permitida por la Unión Europea”.

Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria