La Administración Pública, en interés de la salud pública, lleva a cabo controles oficiales con el objetivo de prevenir, eliminar o reducir a niveles aceptables los riesgos que amenazan directamente o a través del medio ambiente a las personas y animales.
Los metales pesados son un grupo de elementos químicos que presentan una densidad relativamente alta y cierta toxicidad para el ser humano.
Muchos de los metales que tienen una densidad alta no son especialmente tóxicos y algunos son elementos esenciales en el ser humano. Sin embargo, hay una serie de elementos que en alguna de sus formas pueden representar un problema.
Entre los metales pesados tóxicos más conocidos está el mercurio. El origen del mercurio en los alimentos es medioambiental, y se va acumulando a lo largo de la cadena alimentaria. El mercurio como tal, en su forma inorgánica, es poco tóxico, mientras que su forma metilada (metil-mercurio) posee una elevada toxicidad para el ser humano. La principal vía de exposición humana al mercurio es la dieta y, en concreto, es el pescado el alimento que más aporta metil-mercurio.
Debido al problema que supone la presencia de mercurio para la salud pública, existen unos contenidos máximos permitidos de este contaminante en los alimentos a nivel europeo, concretamente en el Reglamento (CE) Nº 1881/2006, de 19 de diciembre, por el que se fija el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios (los límites máximos de mercurio están establecidos únicamente en los productos pesqueros, por ser el principal problema).
La AESAN no considera que el consumo de pescado suponga un riesgo para la población, ya que la ingesta de metilmercurio por consumo de pescado no supera la ingesta diaria admisible definida por la Organización Mundial de la Salud. El pescado es, en términos de alimentación saludable, una parte importante de la dieta. Esto se debe, básicamente, a la calidad de su proteína y su grasa, con aminoácidos esenciales en cantidad más que adecuada, escasa cantidad de grasas saturadas y una importante proporción de ácidos grasos omega 3. Por otro lado, como no existe un alimento que contenga todos los nutrientes esenciales para nuestro organismo, la mejor manera de alcanzar un estado nutricional adecuado es incorporar una amplia variedad de alimentos a nuestra dieta diaria y semanal.
Únicamente se recomienda precaución a las mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo, mujeres en fase de lactancia y a niños de corta edad (entre 1 y 30 meses). En estos casos, la AESAN recomienda, en línea con la misma recomendación a nivel europeo, consumir una amplia variedad de pescados, evitando consumir asiduamente las especies con niveles de mercurio más elevados (p.ej. pez espada y tiburón), cuyo consumo debe limitarse a una ración semanal (1 ración=100gr).
http://www.aesan.mspsi.gob.es/AESAN/web/cadena_alimentaria/subdetalle/aesan_mercurio.shtmlFinalmente, entre otras medidas, la Unión Europea (UE) también ha elaborado una estrategia específica destinada principalmente a reducir las cantidades de mercurio en la UE y en el mundo, su circulación y la exposición de las poblaciones a dicha sustancia.
27.07.2011